martes, 27 de mayo de 2008

Rombolaser 2 - Leon Blanco 3

Una derrota (del latín perdere, abatidum, theganarum) es un fenóglio deportivo que consiste de un torbellino violento de ranchos cascoteados o goles que gira sobre su propio arco y que se extiende desde las nubes hasta la superficie del polideportivo. Los vientos giratorios de la derrota pueden alcanzar velocidades desde los 100 hasta más de 400 kilómetros en contra y su forma suele ser parecida a la de un rombo.

Una derrota se compone de tres partes fundamentales:

* La nube madre: es la nube que cuelga de las pelotas de la derrota. Generalmente es del género futbolistico y su base se encuentra en las inmediaciones de Saavedra. La nube madre se caracteriza no sólo por su gran hinchazón sino también por su característica forma de mierda.

* El embudo: es el tejido adiposo que cubre parcialmente el arco que va desde un palo hacia el otro. Denominado también red o lugar donde las rivales depositan mas veces sus pelotas, el embudo presenta al comienzo de la derrota un aspecto parecido al de un rombo, debido a que también arrastra partículas de rabia en condensación. A medida que la derrota vaya aspirando desidia y desesperanza, el embudo irá adquiriendo un tono más y más grisáceo y se irá estrechando.

* El vórtice: es la parte inferior de la derrota, la que entra en contacto con la desazón. El vórtice es la parte más destructiva de la derrota, pues es esta punta la que posee el menor diámetro de jolgorio, y por tanto la mayor aceleración de mierda, y la que contacta directamente con la esperanza, arrancando corazones, levantando casas y arrastrando la mayor parte de los desechos que va aspirando. Aunque en la mayoría de las ocasiones una derrota posee un único vórtice, no es raro que aparezcan varios vórtices y te llenen la canasta de goles, que a su vez se irán acumulando alrededor del pie de un nuevo torbellino, una nueva derrota.

Para que se origine una derrota han de confluir tres elementos: una masa de aire calido y repleto de esperanza, otro mazazo de aire frió o pedorra y una corriente de negativa ascendencia. Estos elementos son indispensables para su formación, pero su sola presencia no basta para dar lugar a una derrota; su mecanismo de creación es un tanto mas complejo y sigue unas pautas del orto.
Cuando se produce el choque térmico de los dos frentes, el cálido y el frío, debido a la fuerte condensación de mierda asociado al frente húmedo, se origina una poderosa frustración y/o cachetazo del destino deportivo de un equipo (Izhekiaz Zapeur, 1949), y con ella una visible nube espesa de rabia llamada calentura, a veces de un representativo color turquesa y que muy frecuentemente llega a precipitar en forma de espuma o incluso agravio oral. En el interior de dicho mondongo emocional, las corrientes de rabia que se crean por el intercambio vertical de ideas (el aire frío desciende y el cálido se val al mismísimo demonio por su diferencia de densidades) provocan a su vez una primera corriente de adefesios. Por otro lado, y produciéndose de modo constante en cualquier lugar sobre el que incidan o hayan incidido los rayos de sol de un lunes como tantos otros, existen burbujas o babas de furia que se elevan desde la superficie del verde césped, al ser calentada ésta por la nueva derrota. En el momento en que una de estas burbujas de cólera que sube, es succionada por la corriente ascendente de la nube, pasa a ascender a mayor velocidad (0,4 km/h como máximo y con onda verde); al mismo tiempo, y gracias a la propia rotación de la fe y/o a la ayuda de alguna corriente horizontal que la hace girar, esta masa o burbuja de adversidad que se eleva desde la superficie del poli se arrollará sobre sí misma y se convertirá finalmente en una segunda corriente giratoria ascendente, que en este caso va desde el corazón de la esperanza hasta la base de la pena: la derrota.

En un principio, el embudo de la derrota es una noche del orto, únicamente constituida por gotitas de calamidad en condensación, que nacen en las bases de la nube madre y descienden hasta la cancha de la lora. Tras tocar el suelo, el vórtice aspira el polvo de la derrota e infortunios abundantes que, debido a la corriente de aire ascendente, suben por el embudo y lo van velando con una cortina de pena. A medida que avanza la derrota, y a causa de la fricción entre las moléculas de rabia y esperanza, en las paredes que forman el ojo del tornado normalmente se producen descargas eléctricas, que dan lugar a la aparición de broncas, resquemores y rayos, mas no centellas. Finalmente, y con toda la carga de desechos que porta a lo largo de su embudo, el vórtice de la derrota no puede seguir el ritmo del partido y se va quedando atrás, separándose del punto donde se une con la nube madre (que en ocasiones desciende ligeramente y se enrolla alrededor del cono de satan) hasta que se produce su rotura, momento en el que el corte de manga desciende y se integra en el quilombo, desapareciendo, temporariamente, la sensación de derrota. Asimismo, la rotura del embudo puede también producirse por la posibilidad de escuchar la voz de quienes solo desean unificar las ganas de ganar y la fantástica idea de divertirse.

Flor (10): No me cansare ni en mil años a la hora de elogiarla. Otra despampanante actuación de la mejor arquera de la liga. De no ser por ella, las rivales hubiesen convertido 189 goles en lugar de 3.
Ines (6): Arremolinada dentro de la repetida sensación de acatar desopilantes decisiones verticales, cumplio en el fondo de la defensa, lugar donde el equipo siente su respaldo y orden.
Bere (6): Como siempre, firme en la marca y recibiendo golpes en la cabeza. Desgastándose los pulmones y el corazón sobre el carril izquierdo.
Emilia (6): Tranquila por su carril, prolija y eficiente. Debido a los continuos embates de las rivales, como Bere, tuvo que dedicarse casi exclusivamente a la parte defensiva.
Juli (6): Adaptándose las disimiles posiciones, sin entrar tanto en contacto con la pelota como otras veces, pero marcando el segundo gol de manera poco ortodoxa, tirando tacos y recibiendo pelotazos.
Nuria (7): De nuevo en la cancha, regalando la esperanza de futbol, pero teniendo que arrinconarse en un sector que no la beneficia ni a ella ni al equipo, defendiendo sobre el sector izquierdo.
Juliana (8): Siempre logrando un magnifico equilibrio entre esfuerzo, potencia y futbol. Generando las mas claras situaciones de gol y ejecutando un penal de manera brillante.

Parcialidad Turquesa: Henry Sap, Sequoia Sap, Tatat and Crystal (Lost in Translation).
Pedido Turquesa: Que vuelva el padre de Juli, que junto al padre de los Sapir, suman la cabala justa para la victoria. Que no relinche el tendencioso hermetismo tactico y que brille la pluralidad de voz y votos en el nombre de una de las mayores diversiones que otorga la competencia: ganar. Amen.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

ni nat shío ni discoveri ni la aventura del hombre con mario grasso se atrevieron a tanto. la climatología y la moral deportiva quedaron bajo una lupa más magnificadora que el jubl.
pero vamos las rombo que ya estamos gestando un nuevo hincha para octubre.

Anónimo dijo...

Así es, no logramos sacar la cabeza pero por lo menos volvieron las crónicas!
Gracias sapo!
Inés

FloR dijo...

¡¡otra vez un delirio de gran vuelo nos deleita!! Increíble cruza entre el pensamiento climatológico con el balón y su arte. ¿En qué se inspirará, señor Sap? Por lo menos nuestro croniquero oficial tiene vuelo, al rombo le está costando despegar. Pero siempre luchando contra viento y marea, aunque a veces se transformen en huracanes y tsunamis.

Aunque la crónica retornó con una derrota, tras 2 empates y 1 victoria que no han sido inmortalizadas... ¡qué placer! ¡Gracias!

Flor

(¿la futura delantera?¿Cómo me ven?)

Julia dijo...

Me oprobia que no se recuerde mi performance por aquellas épocas de Open Dorrego, en el que nuestra arquera titular cargaba con una gripe (o un parcial, para el caso es lo mismo) sobre los hombros, y quién les habla, la-que-no-puede-correr-mucho-porque-se-muere, la reemplazó durante unos instantes, atajando un temido penal...

Sólo eso... así q Flor, cuadno quieras cambiamos.

Gran Crónica! Tenemos el aguante, la hinchada y el fútbol, solo nos falta ganar!

kielov textual dijo...

Acaso las cronicas no seran drapie?...el hincha namber uan no sera drapie?...
Agradezco la buena onda y los elogios recibidos.
Me gustaria agradecerles por el espectaculo, los goles y la victoria que deleiten mis ojos en un futuro proximo...a volar, rombos!!

Anónimo dijo...

Che, no hubo comentariode la Victorísima del lunes pasado, una lástima, aunque realmente entiendo al croniquero amigo que ya no se motive tanto, en el aire hay como un no sé qué...
Inés